Reseña - Los comediantes a medianoche - Dave Chacón
La literatura centroamericana ha
dado grandes autores como Eduardo Halfon, Horacio Castellanos Moya o Carlos
Cortés, y continuamente nuevas voces jóvenes siguen apareciendo para confirmar
que Centroamérica no solo es tierra de poetas, sino también de interesantes
narradores.
Marco Vinicio Aragonés (Costa
Rica, 1991) es uno de esos jóvenes escritores que, aún con varios aspectos a
mejorar, ya desde su primer libro muestran un estilo muy personal y la audacia
narrativa del autor novel que no tiene nada que perder y muchísimo por ganar.
Los comediantes a medianoche es
una recopilación de once cuentos ambientados en la Península de Vadalcadar que,
aunque es solo un territorio literario, el autor ha sabido darle tanto realismo
que para ser sincero en un momento tuve que parar la lectura y buscar si
realmente existía o no fuera de las páginas del libro.
Como su título ya lo deja
entrever el libro tiene bastante humor, a veces muy disparatado y lúdico como
en el relato Las fiestas nulas, en que una secta de números ceros (sí, así
tal cual) tienen una celebración privada en la que se cuela un siete que
provoca un altercado, y en otras ocasiones un humor mucho más negro como en el
relato Los comediantes a medianoche en que dos asesinos a sueldo le
dan consejos de vida a un desdichado hombre tierraplanista antes de matarlo.
Un aspecto realmente destacable
del autor es su habilidad para entender los arquetipos y sacarles provecho de
manera muy original, este el caso de Sobre el desdoblamiento y la
triplicación del ser, donde partiendo del arquetipo del doble (ya saben, ese
gemelo malvado que quiere arruinarnos la vida mostrándose mucho mejor que
nosotros mismos) se plantea la existencia de un triple, es decir, una versión
desmejorada de cada uno de nosotros que carga con todos nuestros defectos e
inseguridades y que anda por el mundo sin ignorando su naturaleza.
Quizá los relatos que pretenden
ser más serios y en su estructura más clásicos como La jaula, Señales
terrestres o La Estancia Solar son aquellos en los que el libro
pierde fuerza narrativa, de hecho, me atrevo a decir que si todos los relatos
fueran así la obra sería una compilación relatos más, de esas que pasan sin pena
ni gloria por los estantes de las librerías.
Afortunadamente el libro no se
queda en lo predecible, y en el relato de cierre La Bastardía nos
topamos con un texto polifónico, escrito como el guion de un falso documental
que nos cuenta la vida de Lorenzo Dravia, un hombre que por la presión de ser
el ciudadano un millón, símbolo del progreso de la ciudad, intenta justificar
esa condición con toda clase de hazañas que siempre terminan de la peor manera.
En conclusión, Los
Comediantes a Medianoche en sus pocas páginas nos muestra una narrativa
ingeniosa, sencilla de leer y con un humor que mezcla lo culto y lo popular
dándoles igual importancia.

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